6 feb. 2009

Aquella tarde triste en que el Viento te buscaba...





















VINCENT VAN GOGH



AUTOR: JUAN EMILIO SANCHIS GIRBÉS
RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS DEL AUTOR


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Esta obra está bajo una
licencia de Creative Commons.



Aquella tarde triste en que el Viento te buscaba...

... amagaban tus recuerdos por allí donde estuviste siendo niña, por allí donde la colegiala fue perversa soñando que vivir era otra cosa...

Aquella tarde triste de los puntos cardinales de la rosa que tú esgrimes siendo buena, faltaban Norte y Sur, porque naciste de la historia de un naufragio y dormías sin soñar, y sin dormir, por el Levante, como diciendo que todo quedaba descubierto más allá de la niña y de la extraña virtud que guardaba su misterio en la ensimismada agua de la alberca.

Aquella tarde triste, te buscaba el viento en desespero cuando daban las seis y media sin retorno, cuando la luz declinaba en un instante en que ya no quedaba nada por vender: sólo el futuro, el extraño futuro que se cumple cual mecánica de Dios para estos casos. Todo ocurre. Todo pasa. Todo sucede. Pero el viento aquella tarde estaba loco y galopaba desbocado hacia la nada. El sol parecía como hastiado de ser sol y de dar vida. El sol, por no querer, ni tan siquiera quería contar los muertos de aquel día.

...Y el viento recitaba mi pasado anterior a tus ausencias, me contaba los motivos de la niña, de la calle, y del piano; de la libertad, del libre camino y de los toros que murieron sin saber que eran espectros totémicos del viento. Y tú no estabas, ya te digo... Tú faltabas en la brega angular y singular, como la piedra donde se forjaron el presente y sus entornos.

Aquella tarde triste, cuando el viento gemía las palabras inútiles que no decían nada, las palabras sabedoras del dolor, del veneno y la quimera, escondías tu mirada mientras Dios, y yo mismo, disfrazado de Cualquiera, batíamos los adoquines embriagados del perfume de tu ser y de tu sexo. Porque era reciente la pista de tus ojos perdidos en la locura embriagadora del ocaso.

Así llegó la noche, con el aire abatido, exangüe, derrotado, recorriendo el Laberinto del Deseo que hoy se sacia en el licor de tu recuerdo. Medio folio lleva el mistral de la amargura, camino del camino que tú esgrimes. Tortuoso, estrafalario, quizá absurdo, como el meandro del río que nos lleva por el adiós baldío del desierto.

Porque te lo digo con certeza: vendrán los días tristes y tristísimos, los días en que la tristeza del viento compungido será feliz como medida del hombre en cada instante... Oficio de vivir, oficio de poeta, algún día sabrás por qué Pavese murió en una cama asesinada por la vida.

“No escribiré más, un gesto”, “al final, lo más íntimamente temido, sucede siempre”. Recordarás, quizá, ya digo, aquella tarde triste en que el viento gemía y te buscaba... Y también es posible que te recuerde el Viento.



AUTOR: JUAN EMILIO SANCHIS GIRBÉS
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5 comentarios:

estherpino dijo...

Maravilloso y melancólico texto en que la nostalgia evoca años que pasaron, otros momentos, otras vivencias, otras ausencias...
Preciosos también los cuadros de Van Gogh.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Nunca te canses de escribir en tu blogg, es bonito leerte.

SoL LuNaR dijo...

luz

Isoba dijo...

Hermoso escrito sobre los recuerdos, la ausencia.
Un gran saludo.

Anónimo dijo...

Deduzco mucho dolor y un punto de locura en el texto de este excelente escritor.
En la vida se combinan estos sentimientos y muchos más, lo dificil es saber expresarlos como él lo ha hecho.
Enhorabuena.