
A Juan Emilio Sanchis Girbés
Un día de sol mediterráneo, mi madre te regaló de nuevo la vida.
Engullido por aguas turbias y hojarasca húmeda,
pequeño e indefenso, te regresó.
Siempre he sabido del poder esencial de las madres.
Siempre he conocido que se convirtió de forma mágica, en tu segunda entraña maternal.
Escuché y aprehendí tus palabras robustas.
Seguí el camino de círculo vital.
Genio de las letras,
maestro de los sentimientos,
luego, proyectos y palabras inacabadas.
Prometiste no dejarme.
Prometí que no te dejaría marchar.
Sigo en mi empeño de gritar.
Las promesas se cumplen.
Yo también soy madre,
y necesito, el poder de regresarte.
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3 comentarios:
Elegante homenaje, Salut.
Me llega el aroma del barro fresco; aquel después de la lluvia y la calma tranquilizadora concluida la arroyada.
Y esa vida salvada por una fraternal madre.
Luego, la luz mediterránea y la nostalgia que empapa el aire. Ese irse de quien se quiere. Ya no hay imagen, pero persiste su presencia en ti.
Exquisito. Un abrazo.
Gracias siempre por tus palabras, no sólo son poéticas sino que limpian el corazón.
Un abrazo.
siempre es un gusto venir a tu portal!
besos!
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